Protocolo

PROTOCOLO

¿Qué es el Protocolo?

El Protocolo es un conjunto de normas que junto con los usos, las costumbres y tradiciones de los pueblos, rigen la relación pública de las personas en una actividad determinada.
La relación entre los estudiantes de Taekwon-Do, así como el comportamiento que éstos deben observar tanto dentro como fuera del Dojang fue explícitamente definido por el General Choi Hong Hi en una serie de normas que se fundamentan en los Cinco Principios y que son conocidos como el “Protocolo del Taekwon-Do“.

Citamos a continuación algunas de estas normas básicas de convivencia y respeto:

  1. Los estudiantes de Taekwon-Do deben vestir apropiadamente tanto dentro como fuera del Dojang.
  2. Se deben observar las reglas de cortesía, y especialmente el método correcto para saludar.
  3. Los estudiantes deben respetar la escala de rangos, pero principalmente y por encima de ello, deben guardar respeto por sus mayores. Se considera una falta de cortesía desairar a un estudiante de menor rango, pero mayor es la falta si el estudiante desairado es de mayor edad.

La Relación Estudiante – Instructor

Los coreanos (y los pueblos orientales en general) han adquirido a partir de la práctica de los valores tradicionales del confusionismo un profundo sentido del respeto por sus profesores que aún hoy aflora a través del velo de la sofisticación de los tiempos que vivimos.
Un antiguo proverbio coreano dice:

“El padre y la madre son los que me dieron a luz mientras que el profesor es el padre que me ha educado”.

Esa es la razón por la cual un estudiante debe respetar a su profesor del mismo modo que respeta a sus padres. Así los lazos personales de lealtad y respeto con su profesor y sus padres están en la base de una estructura nacional y familiar.
Enseñar al niño de otro para llegar a ser una persona de buen carácter según los deseos de sus padres es una gran responsabilidad. Para el estudiante, sus profesores ocupan una posición idéntica a la de sus padres.

Un instructor dedicado y sincero es, sin duda alguna, una necesidad absoluta para un dojang. El dojang no puede crecer y madurar sin la presencia de estudiantes igualmente dedicados y sinceros. Así, el instructor y el estudiante tienen una parte de reciprocidad en la enseñanza recíproca, que no se puede pagar.

El Instructor Ideal

Los soldados son tan fuertes como el general que los lidera, y del mismo modo, los estudiantes sólo pueden destacarse con un instructor excelente. No se puede esperar que un bambú crezca en un campo de trigo, ni esperar encontrar a un estudiante excelente con un profesor no calificado.

Es particularmente importante que los instructores enseñen juntos los dos aspectos del Taekwon-Do, el Espíritu y la Técnica. Un profesor calificado debe combinar las cualidades de un soldado y de un intelectual si quiere producir estudiantes de noble carácter y sobresaliente habilidad.

El Instructor debe poseer las cualidades siguientes:

  1. Moral sólida y norma ética.
  2. Visión clara y filosófica de la vida.
  3. Actitud responsable como instructor.
  4. Mente científica en asuntos técnicos.
  5. Conocimiento de los puntos vitales y de la anatomía humana.
  6. Integridad inquebrantable a nivel político y financiero.
  7. Dedicación en la propagación del Taekwon-Do por todo el mundo.

“El instructor que goza de la confianza de sus superiores, ganará la confianza de sus compañeros y recibirá el respeto de sus alumnos.”

Deberes de los Instructores:

  1. Jamás cansarse de enseñar. Un buen instructor puede enseñar en cualquier lugar, en cualquier tiempo y siempre debe estar listo para responder a las preguntas.
  2. Un instructor debe experimentar la necesidad de ver a sus estudiantes sobrepasarle. Es la máxima aspiración para el instructor. Un estudiante nunca debe ser retrasado en conocimiento.
  3. Un instructor siempre debe mostrar el buen ejemplo a sus estudiantes y nunca tratar de defraudarlos.
  4. El desarrollo de los estudiantes debe tener preferencia sobre el comercialismo. Tan pronto como el instructor se interese por el materialismo perderá el respeto de sus estudiantes.
  5. Los instructores deben enseñar de manera científica y teórica para ahorrar tiempo y energía.
  6. Los instructores deben ayudar a los estudiantes a desarrollar buenos contactos fuera de la sala de entrenamiento. Un buen instructor debe preocuparse por el desarrollo del estudiante tanto dentro como fuera del dojang.
  7. Se debe estimular a los estudiantes para que visiten otros dojangs y estudien otras técnicas. Los estudiantes a quienes se les niega la visita a otros dojangs podrían rebelarse. Permitir a los estudiantes que visiten otros gimnasios tiene dos ventajas, no sólo pueden observar técnicas que les convengan perfectamente, sino que además tienen la oportunidad de aprender comparando sus técnicas con otras inferiores.
  8. Se debe tratar a todos los estudiantes por igual. No deben existir preferidos. El estudiante siempre debe ser reprendido en privado, y no en frente de la clase.
  9. Si un instructor no es capaz de responder a una pregunta de un estudiante, no debe inventar la respuesta sino admitir su ignorancia y tratar de encontrar la respuesta lo más pronto posible. Muy a menudo los cinturones negros de grado inferior responden de modo ilógico a sus estudiantes sólo porque tienen miedo de perder su prestigio al admitir su ignorancia.
  10. El instructor no debe pedir favores particulares a sus estudiantes.
  11. El instructor no debe explotar a sus estudiantes. El único objetivo de un instructor es producir estudiantes de perfecto nivel técnico y mental.
  12. Siempre debe ser honrado con sus estudiantes y nunca quebrar su confianza.

Deberes de los Estudiantes:

  1. Nunca cansarse de estudiar. Un buen estudiante puede aprender en cualquier tiempo y lugar. Es el secreto del conocimiento.
  2. Un buen estudiante debe tener la voluntad de dedicarse para su arte y su instructor. Muchos estudiantes piensan que su entrenamiento es un servicio que compran en cuotas y no quieren participar en las demostraciones, la enseñanza y las obras alrededor del dojang. Un instructor puede otorgarse el derecho de dejar a este tipo de estudiante.
  3. Siempre mostrar el buen ejemplo para con los estudiantes de rango inferior. Naturalmente ellos tratarán de imitar a los estudiantes más avanzados.
  4. Siempre ser leal y nunca criticar a su instructor, al Taekwon-Do, o a los métodos de enseñanza.
  5. Cuando el instructor enseña una técnica, el estudiante tiene que practicarla y tratar de utilizarla.
  6. Recordar que el comportamiento de un estudiante fuera del dojang refleja el arte y a su instructor.
  7. Cuando un estudiante adopta una técnica de otro dojang, desaprobada por el instructor, el estudiante tiene que dejarla inmediatamente o ir a entrenarse donde aprendió esa técnica.
  8. Nunca faltarle el respeto a su instructor. Aunque el estudiante tiene derecho a no estar de acuerdo con su instructor, primero debe seguir las directivas y discutir el asunto después.
  9. Un estudiante siempre debe tener la voluntad de aprender y hacer preguntas.
  10. Nunca traicionar a su instructor.

FUENTE:
La Enciclopedia del Taekwon-Do

Explicación

Realmente es hermosa, y hasta me atrevo a decir idílica, la forma en la que se han definido los roles y las relaciones en la Enciclopedia del Taekwondo.
Para comprender mejor el sentido de este protocolo, de estas normas, debemos remitirnos brevemente a la ancestral forma de organización social de las sociedades orientales tradicionales, ya que de allí derivan los conceptos de maestro y alumno a los que se refiere el General Choi.

Un poquito de Historia:

Las culturas orientales tradicionales estuvieron básicamente organizadas durante miles de años sobre la base de un régimen feudal y patriarcal.
En la antigüedad, cuando se desarrollaron las artes marciales no existían las grandes ciudades ni los medios de comunicación que tenemos hoy. Las personas vivían en pequeñas comunidades (aldeas o villas) que eran gobernadas y protegidas por un “Señor Feudal” que generalmente era designado por el Emperador.

En estas comunidades las clases sociales estaban bien definidas y había muy poca o casi ninguna movilidad entre ellas, es decir que era prácticamente imposible que un hijo de agricultor se convierta en un comerciante o artesano.

Los padres transmitían a sus hijos el legado de su arte u oficio. Así los hijos de los artesanos aprendían el oficio de sus padres y los hijos de los campesinos aprendían el arte y las técnicas de la agricultura o la crianza de animales de granja.
La mayoría de las personas eran campesinos con el fruto de su trabajo proveían de alimentos a la comunidad.

En menor cantidad y mayor jerarquía se encontraban los comerciantes y los artesanos. Los comerciantes intercambiaban con otras comunidades artículos de los que no disponían, mientras que los artesanos se especializaban en los distintos oficios, como la herrería, la carpintería, etc, y que atendían las necesidades de fabricación y reparación de edificaciones y artefactos para la comunidad.

Finalmente, y con la mayor jerarquía, estaba la casta de los Señores Feudales, que generalmente eran “temibles guerreros” que servían al emperador, pero que en épocas de paz dedicaban su vida al estudio, perfeccionamiento y enseñanza de los conocimientos históricos, científicos, filosóficos, militares y religiosos.

A diferencia del feudalismo occidental del la edad media en el que se destacan relaciones de subyugación, el feudalismo oriental estaba teñido de un profundo sentido de paternidad. El Señor feudal de cada comunidad era el responsable instruir y proteger a los miembros de la comunidad. Es por ello que, si bien los padres eran los progenitores y merecían el respeto de sus hijos, los señores feudales eran los “padres en el conocimiento” y eran amados y respetados reverencialmente.

Una comunidad que no estuviera protegida por un señor feudal no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir ya que rápidamente eran víctimas de saqueadores y otros delincuentes que acechaban a los desprotegidos.De allí proviene ese sentido de lealtad incondicional e inquebrantable. Los vasallos (pupilos o alumnos) debían a estos verdaderos Maestros mucho más que su vida.

Mientras que en las sociedades occidentales se ha perdido este concepto, en algunas sociedades orientales, como la japonesa o la coreana, ha perdurado en el tiempo y se ha adaptado. La antigua casta de señores feudales hoy se convirtió en la clase que lidera las grandes empresas y corporaciones. Por eso se entiende la gran fidelidad de los empleados japoneses para con sus empresas y el profundo orgullo que sienten de pertenecer a las mismas.